Fundido en negro
La repentina muerte de mi ordenador hace cosa de un mes o mes y medio, no podía significar más que una despedida. Afortunadamente, con mejores o peores artes, me han proporcionado un nuevo equipo, justo ahora que me había acostumbrado a no tener que escribir mis vivencias y sentires. Pero quisieron todo este tiempo de no actividad y mi yo caprichoso aniquilar esta bitácora, evitando daros el coñazo, y evitando así arrepentirme de hacer públicas partes de mi vida privada o de mi manera de ser. Sinceramente, siento vergüenza del noventa por ciento de lo que he escrito (por mis maneras de pésimo escritor, pero sobretodo por el contenido de lo que compartía con vosotros). A quién le importa!
He decidido no continuar con Mi Querido Quitapenas. Con todo el Rockandroll acumulado y con todas las Margaritas que aún quedan por beber, no sé muy bien qué hacer. Sabe dios si crearé un nuevo blog algún día.
A los que me habéis seguido con mayor o menor asiduidad, gracias. A los que participábais con vuestros comentarios, gracias. Y a los que por avatares de la navegación bloguera fuisteis a parar aquí sin conocerme de nada, gracias también.
Besos con lengua.
“Adiós verbenas,
De fuego en mis venas,
Adiós muy buenas,
Adiós castillos de arena,
Ay, ay, ay, ay, ay, adiós,
MIS QUERIDOS QUITAPENAS”
He decidido no continuar con Mi Querido Quitapenas. Con todo el Rockandroll acumulado y con todas las Margaritas que aún quedan por beber, no sé muy bien qué hacer. Sabe dios si crearé un nuevo blog algún día.
A los que me habéis seguido con mayor o menor asiduidad, gracias. A los que participábais con vuestros comentarios, gracias. Y a los que por avatares de la navegación bloguera fuisteis a parar aquí sin conocerme de nada, gracias también.
Besos con lengua.
“Adiós verbenas,
De fuego en mis venas,
Adiós muy buenas,
Adiós castillos de arena,
Ay, ay, ay, ay, ay, adiós,
MIS QUERIDOS QUITAPENAS”
